"Mi nombre es Matías Figueroa, tengo 22 años. Soy de San Miguel, provincia de Buenos Aires y estudio en la Universidad de Buenos Aires la carrera de Contador Público Nacional. Egresé de mis estudios secundarios en el año 2006 en la modalidad de Ciencias Sociales del colegio San Martín de las Hermanas Terciarias Franciscanas de la Caridad. Previo a mis estudios actuales estudié un año de Abogacía (también en la U.B.A).
Toda mi vida fuí a colegios privado, aunque no siempre con valores Cristianos Católicos.
Cuando pasaba a octavo grado (de aquella época) me cambiaron de colegio a éste donde egresé. Desde el principio noté el distinto nivel de exigencia y de formación que me brindaban en comparación al Instituto de donde venía. Si bien por tradición profeso la fe de los Cristianos Católicos éste cambio de colegio trajo aparejado (Gracias a Dios, y no como una simple expresión) mi conversión, mi reencuentro con Jesús y la Iglesia.
Todo el período hasta finalizar mis estudios crecí en todos los aspectos con una influencia de valores cristianos: el amor por el prójimo, el respeto, la humildad y la simpleza; todo esto acompañado de gestos muy concretos que hacían vida lo que ibamos aprendiendo.
El nivel académico de formación siempre se destacó de otras instituciones, e ingresar al colegio no era muy fácil y demandaba una gran exigencia. Cada materia tenía como prioridad educar y defender los valores de la fe y aplicarlos a la realidad en la que vivíamos. Teníamos espacio para la oración, las obras de caridad y concurríamos a Misa semanal. Quiero aclarar que no todas las personas que iban al mismo Colegio estaban de acuerdo con la modalidad, las cosas que se nos proponían y la manera en que nos formaban.
Con el correr de los años, el crecer y madurar trajo una necesidad de compromiso más profundo con mi fe, con Cristo y mis hermanos; una necesidad de querer profundizar más en mi espiritualidad, y el ambiente en el que me rodeaba (cabe aclarar que la mayor parte del día estaba en el Colegio) fué propicio para llevarlo a cabo. Obviamente no vivía en una "burbuja", sino que este espacio y este tiempo fueron como un "hogar" para preparame para lo que venía.
Mis inquietudes más frecuentes en el último año fueron "¿Cómo será ir a una facultad pública laica?, ¿Cómo podré defender mi postura en un lugar donde hay tanta gente y con tan distintos pensamientos?, ¿Cómo ser signo que hable de Dios a mis hermanos?", las cuales fueron adquiriendo su respuesta con el paso del tiempo.
El acostumbrarme a escuchar profesores y alumnos decir cosas que ofendian mis valores fué muy dificil. Escuchar hablar de la vida y la muerte, de la Iglesia y de Jesús en forma de burla o como algo sin importancia muchas veces me hirió, así como también me alegró ver tantos otros que respetaban, aceptaban y hasta compartían mi fe (explícita o implícitamente, directa o indirectamente).
Hoy en día siento la facultad como una hogar de formación, donde libremente uno puede "ser lo que es" y ser signo para los demás en las cosas simples; y muchas veces estos gestos transforman ese lugar donde sos uno más para algunos (la gran mayoría) y donde SOS concretamente para otros, un lugar totalmente distinto al del que venía, pero un lugar en fin; un lugar concreto donde poder transformar mi realidad, ser hermano con los demás y formarme profesionalmente."
Matías Figueroa
Muchas gracias, Mati, por contarnos tu experiencia!