domingo, 26 de junio de 2011

Educar en la fe al joven de hoy.

     Cada vez que salgo de la facultad, al mediodía, me encuentro con grupos de chicos que salen de los colegios. Algunos van gritando, dándose empujones o solamente van conversando sobre lo que pasó en el colegio, o lo que van a hacer cuando lleguen a sus casas. Y entonces pienso: "Yo voy a tener que educar a jóvenes como estos", y me vienen un montón de dudas y preguntas, también miedos, ¿por qué no? Ahí me doy cuenta de que la adolescencia es una etapa realmente complicada; me acuerdo de las cosas que tenía en la cabeza en ese momento de mi vida, trato de ponerme en el lugar de esos chicos que vuelven a sus casas. Y también pienso en sus profesores, me imagino parado enfrente de la clase, y me viene la gran pregunta: "¿Cómo harán?, ¿cómo harán para enseñarles algo sabiendo que, por más que a veces no lo demuestren, tienen miles de cosas en la cabeza, propias de la edad y del mundo en que nos movemos?". En seguida descubro que lo que yo voy a hacer tiene un plus, entonces reformulo la pregunta: "¿cómo voy a hacer para enseñarles catequesis en esa etapa y en este contexto mundial?".
       Hoy me puse a leer la Exhortación Apostólica Postsinodal "Catechesi Tradendae", y me dí cuenta de que  mis preguntas no están tan fuera de lugar, es más, que es necesario que me las haga.
       En el documento antes mencionado se dice que es muy importante que la catequesis no deje de lado los grandes aspectos de la adolescencia, a saber: el descubrimiento de sí, las nuevas emociones como el amor y la alegría compartida, así como también los grandes interrogantes, los impulsos biológicos de la sexualidad, la búsqueda angustiosa, la desconfianza de los demás, los primeros fracasos, la toma de decisiones, la fijación de objetivos, etc. Estos temas deben ser tenidos en cuenta para la educación en la fe, para poder transmitir a los jóvenes la propia experiencia de Dios, para que el Evangelio pueda ser "presentado, entendido y aceptado como capaz de dar sentido a la vida" (CT 39), para que, a pesar del "rostro complejo" que muestra hoy la juventud, se pueda traducir con paciencia el mensaje de Jesucristo a su propio lenguaje, siempre y cuando no se lo distorsione. Además, hay que saber aprovechar la apertura y el verdadero deseo que la juventud tiene, aunque de manera confusa, de "conocer a "Jesús, llamado Cristo"" (CT 40) y también contar con la respuesta honda de los niños y los jóvenes que ya lo han acogido.
   Después de haber leído esto entiendo que no me equivoco cuando me hago esas preguntas por la calle, y que, más allá de las dificultades previas que pueda traer la enseñanza de la catequesis en jóvenes, es grande e interesante la base que se nos ofrece para trabajar e ir moldeando de a poco: cada obstáculo que se nos presenta a la hora de catequizar a jóvenes no es un impedimento, sino una razón más para hacerlo.

Gianfranco Giglio

domingo, 12 de junio de 2011

De la Provincia a la Capital.

¡Hola bloggers! Esta vez publico un testimonio de una amiga que fue conmigo al jardín y al colegio, y nos cuenta un poco cómo es esto de pasar de estar viviendo en una ciudad del interior a vivir en Capital Federal. Éste es un cambio que tienen que afrontar muchos jóvenes del país; el de dejar su familia, su casa, sus amistades, por una vida lejos de los familiares y más independiente.
Pienso que esto es algo que influye mucho en la educación y en la cosmovisión de las personas. Yo también, como Flor, vivo este cambio de vida todos los días, y me gustaría que, a través de este testimonio, otros jóvenes conozcan una realidad que posiblemente desconocen.


"Mi nombre es Florencia Ruggieri y tengo veinte años. Soy de Baradero, Provincia de Buenos Aires.
Toda mi vida estudié en un colegio privado (Instituto San José); allí hice todo el ciclo de jardin de infantes y toda primaria y secundaria. El nivel de educación siempre fue muy bueno, nunca tuve problemas y aprendí mucho en esa institución, tanto intelectualmente como en formacion cristiana.
Actualmente estoy estudiando en Buenos Aires, licenciatura en periodismo en la Universidad de Palermo. Fue un cambio verdaderamente abismal el que afronté cuando llegué a la gran ciudad; me encontraba sola y tenia que valerme por mí misma. El primer año me costó bastante, pero, gracias a Dios, ya estoy en el tercer año de mi carrrera y me adapté totalmente a la cuidad."

Florencia Ruggieri

¡Gracias, Flor, por tu testimonio!